Por su enorme importancia, es preciso recordar que el
tabaquismo es la causa de más del 90% de los casos de bronquitis, el 95% de los casos de
cáncer de pulmón, el 30% de todas las cardiopatías coronarias y es también un factor causal bien establecido de cáncer de esófago, vejiga urinaria, cavidad bucal y laringe. Las mujeres, además de estar expuestas a los mismos riesgos que el
tabaco ocasiona en los hombres, están sometidas a otros riesgos adicionales.
Además para ellas el
tabaquismo incrementa el riesgo de padecer c
áncer de pulmón y enfermedades coronarias. El
consumo de tabaco ejerce un efecto multiplicador de los riesgos cardiovasculares que presentan los anticonceptivos orales. Por ello, la probabilidad de padecer un infarto se multiplica por diez en las mujeres que fuman y siguen este método anticonceptivo. Las
mujeres que fuman sufren un adelanto medio de la menopausia de entre dos y tres años con respecto a las mujeres que nunca han fumado, aumentando paralelamente el riesgo de osteoporosis.
A veces el riesgo de muerte que ocasiona el
tabaquismo se minimiza y confunde de forma interesada, situándolo entre otros muchos riesgos con los que nos vemos obligados a convivir cada día. Si observamos las muertes anuales debidas a causas de gran impacto social e igualmente evitables, podemos ver cómo las muertes derivadas del
consumo de tabaco son decenas de veces más numerosas que las muertes por consumo de drogas ilegales, por SIDA y por accidentes de tráfico.
Debes saber que, de cada 1.000 muertes que se producen en España, 151 se deben al
consumo de tabaco,
15 a accidentes de tráfico,
4 a SIDA y menos de una al consumo de drogas ilegales. Por ello, es importante que conozcas que es erróneo equiparar el impacto sobre la salud del
tabaquismo con otros riesgos cotidianos a los que también estamos sometidos, como son los accidentes de tránsito o la exposición a la contaminación atmosférica.